Laura Dekker: la navegante en solitario más joven en dar la vuelta al mundo
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Apasionada por la vela desde muy niña, Laura Dekker es hoy la chica más joven en haber dado la vuelta al mundo en solitario a bordo de su velero.
Su corta edad, sumada a una madurez a toda prueba, ha dejado huella en el mundo entero, y se ha convertido en un ejemplo de valentía y perseverancia.
Aunque está claro que no es nada fácil y que hay que pelear para conseguirlo, Laura quiere demostrar hoy que, dándote los medios, es posible hacer realidad tus sueños.

Laura Dekker, interviniendo en el Hiswa Boatshow, Ámsterdam, Países Bajos, 3 de marzo de 2011. Obra propia, Savyasachi, (CC BY-SA 3.0)
Una pasión por la vela y el mar transmitida por su padre
Laura nació en Nueva Zelanda y su pasión solo podía ser la que le transmitió su padre, ya que vino al mundo en su barco hace 26 años. De hecho, navega desde los 6. Gracias a su padre, ha estado siempre en el agua, en contacto con astilleros, barcos, patrones, marineros, el océano… etcétera.
Su padre, Dick Dekker, fue marinero toda su vida; vivía en su barco y navegaba con su familia desde hacía muchos años, incluida la madre de Laura, Babs Müller, alemana (la joven neerlandesa tiene la doble nacionalidad alemana y neozelandesa), incluso antes de que Laura naciera. La madre y el padre de Laura (que se construía sus propios barcos) viajaron durante 7 años, después tuvieron a su primera hija, Laura, y siguieron navegando otros 5 años con la niña.
A la madre de Laura no le entusiasmaba la vida en el barco; cuando llegó la segunda hija, Kim, hermana pequeña de Laura, la familia se mudó a una casa. Sin embargo, al padre de Laura solo le gustaba el mar, así que, cuando Laura tenía 6 años, decidió volver a vivir en un barco. Laura tomó la decisión de dejar a su madre y a su hermana y acompañarle en aquel regreso a la vida de marinero.
Laura y su padre se instalaron en el barco que él mismo estaba construyendo, y ella creció a bordo. Enseguida quedó atrapada por el deseo de navegar y manejar algún día un monocasco. A los 7 años participó en su primera regata, y con 10 ya se había comprado un yate apto para navegar (con su propio dinero, ahorrado trabajando) y se lanzó a navegar por Holanda.
Muy pronto, Laura ya viajaba mucho en su barco, y casi siempre sola con su perro. Allí aprendió mucho de navegación, del sistema meteorológico y de muchas otras cosas que hay que saber para navegar. Después, a los 11, fue aún más lejos y, a los 13, se marchó sola a Inglaterra (sin que sus padres lo supieran, lo que provocó que la policía británica la interceptara y la enviara de vuelta a Holanda).
Tras todas estas primeras pequeñas expediciones, Laura no podía quedarse ahí y decidió dar la vuelta al mundo en solitario en su pequeño barco.
¿Por qué intentó el gobierno neerlandés impedírselo?
Al ser menor, Laura tuvo que luchar para poder embarcarse en su travesía en solitario. La salida estaba prevista para septiembre de 2009, pero los servicios de protección de la infancia consideraron que las garantías para su seguridad durante el viaje resultaban claramente insuficientes y solicitaron una orden judicial. Laura fue puesta entonces bajo tutela provisional de los servicios de protección por orden del juez y vio cómo su sueño se diluía poco a poco.
Pero, con un carácter fuerte y mucha perseverancia, no se rindió. Con el apoyo de su padre, que confiaba ciegamente en ella pese a sus 14 años, y con la ayuda de su abogado, Peter de Lange, Laura peleó por sus derechos. Tras 8 procesos judiciales, logró por fin convencer a todos —jueces, prensa, gobierno, allegados— de que era plenamente capaz de pasar 2 años sola en su barco enfrentándose a todo gracias a la educación que su padre le había dado desde muy pequeña. A ojos de quienes la conocían, era evidente que Laura estaba hecha para vivir en el mar y seguir el camino de su padre.
Además, para convencer a las autoridades de que podía salir a navegar y mantener al mismo tiempo una vida estable, Laura y su padre se comprometieron a cumplir una serie de condiciones. No solo se ampliaron, pensaron y pusieron en marcha medidas de seguridad: Laura se comprometió a recibir clases a distancia a bordo del Guppy a través de internet y a hacer los deberes con regularidad.
¿Cómo fue la travesía en solitario de Laura Dekker?
Hace once años, con 13, Laura se embarcó en una de las mayores aventuras que la Tierra puede reservarle a un ser humano. Como única tripulante de su pequeño velero, parece que los mejores momentos de aquella travesía los vivió en alta mar. Empeñada en vivir la experiencia ella sola y sin ayudas, decidió rechazar cualquier patrocinio y prefirió navegar su monocasco con sus propios medios.
Para este viaje, Laura zarpó para dar la vuelta al mundo el 20 de enero de 2011 desde Saint-Martin, en las Antillas Neerlandesas, tras ya 5 meses de navegación desde Gibraltar, en una travesía de 1 año hasta su regreso a Saint-Martin. Su periplo duró en total 519 días. 519 días de pelea contra olas de seis metros, condiciones meteorológicas extremas, arrecifes peligrosos, sueño interrumpido, una vida a bordo en condiciones de hacinamiento con racionamiento obligatorio de comida y soledad absoluta.
Y, sin embargo, cuando se oye a Laura contar su historia desde su barco en su charla TEDx (Youngest solo sailor, around the world at 16: Laura Dekker at TEDxYouth@Auckland), la expedición suena muy sencilla y relajada, con un tiempo ideal, como si cualquiera pudiera hacerla. Te recomendamos dedicar 12 minutos a escuchar el relato de Laura en esa charla, donde cuenta sus 17 meses de aventura y todo lo que tuvo que afrontar para completar su exploración marítima antes, durante y después del viaje.
Crédito: canal de YouTube de TEDxYouth
Durante buena parte de ese tiempo, la chica intentaba vivir aún una vida adolescente, contando sus aventuras en redes sociales y siguiendo las clases. Pero, tras unos meses, Laura acabó volcándose por completo en la navegación para no poner en peligro su intento de récord y conseguir cruzar la línea de meta de su vuelta al mundo, así que dejó las clases en alta mar.
En efecto, Laura viajaba por placer, pero también iba en busca de un récord en esta travesía en solitario. Quería terminar su circunnavegación antes del 20 de septiembre de 2021, es decir, cuatro días antes de cumplir los 17, ya que Jessica Watson, una joven navegante australiana, había completado la suya el 15 de mayo de 2010, tres días antes de su 17.º cumpleaños.
Sigue la ruta de Laura Dekker en este mapa (Laura tenía previsto pasar por el golfo de Adén, pero finalmente se planificó una ruta alternativa para evitar a los piratas, presentes a menudo en esa zona):

Vuelta al mundo en solitario a vela de Laura Dekker, 2010-2012, 20 de enero de 2021. Obra propia basada en este archivo de Wikimedia: File:BlakMap-World-v2.svg, de dominio público, CC0 1.0 Universal (CC0 1.0)
Desde Gibraltar, el 21 de agosto de 2010, Laura puso rumbo a Lanzarote en 4 días y dejó las islas Canarias el 10 de noviembre de 2010. Inició entonces su travesía atlántica desde Cabo Verde hasta Saint-Martin el 2 de diciembre de 2010. En abril de 2011, Laura y el Guppy llegaron al puerto de Darwin, en la costa norte de Australia, y atravesaron el Pacífico.
Aquí, la ruta inicial de Laura cambió un poco: en principio, desde Darwin, pensaba subir por el canal de Suez y atravesar el Mediterráneo, pero por temor a los ataques piratas en Somalia prefirió tomar la ruta del cabo de Buena Esperanza, en el extremo de África.
47 días y unas 5.600 millas náuticas (aproximadamente 10.500 km) después de salir de Australia, Laura y el Guppy alcanzaron la ciudad sudafricana de Durban. El 12 de diciembre de 2011 zarparon de Ciudad del Cabo y llegaron por fin a su puerto de destino, Saint-Martin, cruzando la línea de meta el 21 de enero de 2012, tras un total de 17 meses y unas 27.000 millas náuticas (unos 50.000 km).
¿Qué barco navegó Laura Dekker?
Su barco, llamado Guppy, era un Jeanneau Gin Fizz tipo ketch de un rojo intenso. Construido en 1978 por Michel Joubert (1943-2016), medía originalmente 11,40 m de eslora antes de que Laura lo alargara hasta los 12,30 m. Decidió ampliarlo para ganar espacio y habitabilidad. Tenía 3,76 m de manga y un calado de 1,90 m. El Guppy pesaba 11 toneladas y alcanzaba una velocidad de crucero de 6 a 7 nudos. La altura del aparejo desde la cubierta era de 18,70 m.
Hablamos de este barco en pasado porque Laura tuvo la suerte de vivir mucho tiempo en él tras la vuelta al mundo, pero después lo cedió a una asociación del sur de California para que niños pudieran navegar. A raíz de aquella donación, una pareja se puso en contacto con Laura para ofrecerle comprarlo con esa misma finalidad benéfica.
Como el pago nunca llegó, Laura decidió ofrecerlo de todos modos para que otros niños pudieran cumplir su sueño en aquel barco, como ella había tenido la suerte de hacer. Por desgracia, fue una historia triste para el Guppy: tras varias expediciones con patrones poco experimentados, el barco fue deteriorándose hasta encallar en 2018 en Manihiki, un atolón de las islas Cook.
Laura quedó devastada por el maltrato a su antiguo hogar durante el final de la vida de aquel barco, en el que había vivido cosas extraordinarias, y profundamente afectada por la pérdida.

Yate “Guppy” en Den Osse, Países Bajos, 3 de agosto de 2010. 4 de agosto de 2010, 17:00. Obra propia, Lighthouse Roter Sand, (CC BY-SA 3.0)
¿Cómo logró Laura Dekker su récord?
Aunque mucha gente piense que Laura dio la vuelta al mundo por capricho, en realidad emprendió aquel largo viaje de manera muy organizada y bien meditada (de ahí, también, la autorización de las autoridades para hacerlo en solitario). Se preparó durante mucho tiempo con la ayuda de su padre.
Hoy, gracias a esta expedición y a su récord de circunnavegación, Laura es la persona más joven en obtener un certificado Yacht Master Ocean 200gt, que le permite navegar libremente, y ostenta el récord de la persona más joven en haber dado la vuelta al mundo a vela en solitario, de 2010 a 2012, entre los 14 y los 16 años.
Una vida intensa marcada por la transmisión de su pasión
Laura, atraída siempre por la navegación, el mar, la arena y el océano, sigue viviendo en un barco (después de haber vivido un tiempo en el Guppy) y se gana así la vida. No solo comparte su pasión por la vela con jóvenes a los que forma, sino que en 2014 publicó un libro titulado One Girl One Dream, una hermosa autobiografía que recoge toda la historia de su vuelta al mundo en solitario. Este libro, muy inspirador, está publicado ya en 4 idiomas —neerlandés, inglés, alemán y polaco— y captura con brillantez cada emoción que Laura vivió en su larga travesía.
Tras aquella expedición extraordinaria, Laura se hizo mundialmente conocida y siguió dando conferencias sobre la vida en el mar, participando en eventos e incluso en concursos de la televisión neerlandesa sobre supervivencia y desempeño en entornos extremos, uno de los cuales ganó en 2014: Expedition Poolcirkel, un programa con pruebas físicas extremas en los entornos más duros de Islandia.
Antes, en 2013, Laura recibió el Award of Merit del Ocean Cruising Club en Whangarei, Nueva Zelanda. Tras el regreso de la circunnavegación, Laura no se quedó en los Países Bajos por las dificultades vividas para su salida y volvió a vivir a Whangarei, donde fue galardonada.

Asimismo, en 2019, Laura logró recaudar una cantidad importante de fondos a través de la “Laura Dekker World Sailing Foundation”. Había decidido construirse su propio barco, de 24 metros. Tras diseñarlo, buscó patrocinadores para financiar el proyecto. La idea era subir a bordo a 12 niños para enseñarles muchas cosas esenciales —confianza en uno mismo, trabajo en equipo, uso de la tecnología en un entorno sensible— (cada uno de los valores que defiende su Fundación).
Como prueba de su madurez y determinación, Laura trabaja como instructora para adolescentes en su velero. Su objetivo es compartir su pasión por la vela y, quizá también, demostrar a todo el mundo que se puede ser joven y, aun así, viajar en condiciones particulares —incluso peligrosas, en plena tormenta, lidiando con distintas ventanas meteorológicas, nudos y todo aquello que implica navegar. “Cuando los conocí, solo tenía una idea: subirlos a un velero en plena tormenta, para sacudirlos un poco. A esa edad, todavía te estás formando, te estás buscando… Un barco es el sitio perfecto.”
Laura aprendió mucho sobre sí misma y maduró muy rápido gracias a su vuelta al mundo en solitario siendo adolescente; después quiso ayudar a otros chicos de esa edad a desarrollarse y descubrirse, como tuvo la suerte de hacer ella en aquel viaje.
Desde entonces no ha dejado de pensar en volver a hacer una larga travesía, y la idea le rondó muy pronto la cabeza: nada más regresar de la vuelta al mundo, ya quería bordear el cabo de Hornos.
Nuevos objetivos y una nueva travesía en 2022
Tras todas estas hermosas aventuras, Laura Dekker no piensa quedarse ahí y prepara nuevos proyectos que conjugan su pasión náutica, los aires marinos y los veleros con su gusto por compartir lo que sabe con sus alumnos. La joven navegante quiere zarpar de nuevo en 2022, esta vez no en solitario, sino con un grupo de jóvenes, para navegar de Europa al Caribe durante unos 6 meses.
La idea es que los miembros del grupo puedan elegir navegar con Laura entre 6 semanas y 6 meses, y escoger entre varios itinerarios por el Atlántico y el Caribe. La joven quiere mostrar lo que el mundo puede ofrecer y transmitir muchos de los valores que considera fundamentales: confianza en uno mismo, trabajo en equipo, conciencia ambiental, además de descubrir de manera tangible la fuerza del viento y del agua.
Para esta nueva aventura, Laura y su grupo planean salir en un nuevo “Big Guppy”, mayor que el barco con el que dio la vuelta al mundo. Este mide 21 metros de eslora y pesa 53 toneladas, lo que ofrece espacio suficiente para un total de ocho jóvenes, dos miembros de tripulación y ella misma como capitana del barco.
Crédito: canal de YouTube de la Laura Dekker World Sailing Foundation
Conclusión
Qué joven más inspiradora con tan solo 26 años… Si te ha gustado este artículo, te tendremos al tanto de las próximas aventuras de Laura. Mantente en contacto y, mientras tanto, puedes seguir el rastreo en directo del GuppyXL para saber dónde está en tiempo real aquí: Posición del GuppyXL
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2 comentarios
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